Las amenazas cibernéticas que toda empresa debe conocer en 2025

Ilustración de una reunión empresarial con varios empleados frente a laptops, todos usando chalecos de seguridad, en un entorno digitalizado. La escena transmite un enfoque en la ciberseguridad corporativa y la necesidad de anticipar amenazas tecnológicas.

En el contexto actual de acelerada digitalización, las organizaciones enfrentan un entorno de amenazas cibernéticas cada vez más sofisticado y diversificado. La creciente dependencia de

En el contexto actual de acelerada digitalización, las organizaciones enfrentan un entorno de amenazas cibernéticas cada vez más sofisticado y diversificado. La creciente dependencia de tecnologías digitales, la interconectividad global y la expansión de infraestructuras tecnológicas han ampliado significativamente la superficie de ataque. Este artículo detalla las principales amenazas cibernéticas que las empresas deben conocer y monitorear en 2025 para proteger sus activos, operaciones y reputación.

  1. Ransomware y doble extorsión

    El ransomware continúa siendo una de las amenazas más disruptivas y lucrativas para los ciberdelincuentes. Este tipo de malware cifra los datos críticos de una organización, bloqueando el acceso a sistemas esenciales y exigiendo un rescate económico para su liberación. En los últimos años, la modalidad de doble extorsión ha ganado protagonismo: además de cifrar los datos, los atacantes amenazan con filtrar o vender información confidencial si no se paga el rescate, lo que aumenta la presión sobre las víctimas y el daño reputacional (ESET Latinoamérica, 2024). Sectores como la salud, la energía y las finanzas son especialmente vulnerables debido a la criticidad de sus operaciones.

  2. Vulnerabilidades en dispositivos IoT y sistemas OT

    La integración masiva de dispositivos del Internet de las Cosas (IoT) y sistemas de tecnologías operativas (OT) en procesos industriales y empresariales ha ampliado la superficie de ataque. Muchos de estos dispositivos presentan deficiencias en sus mecanismos de seguridad, como contraseñas predeterminadas o falta de actualizaciones, lo que facilita el acceso no autorizado. Los ataques dirigidos a sistemas OT pueden provocar interrupciones físicas, daños materiales y riesgos para la seguridad humana, afectando infraestructuras críticas como plantas de energía, transporte y manufactura (Pozo, 2023). La convergencia entre redes IT y OT exige una estrategia de seguridad integrada y especializada.

  3. Ingeniería social y phishing avanzado

    La ingeniería social sigue siendo una de las técnicas más efectivas para comprometer la seguridad empresarial. Los ataques de phishing, spear phishing y sus variantes se han sofisticado con el uso de inteligencia artificial, permitiendo la creación de mensajes altamente personalizados y convincentes que engañan incluso a usuarios experimentados. Además, modalidades como smishing (phishing vía SMS) y vishing (phishing vía llamadas telefónicas) han aumentado, explotando la confianza y la falta de concienciación del personal (ESET Latinoamérica, 2024). Este tipo de ataques no solo puede provocar la filtración de credenciales, sino también la instalación de malware o el acceso a sistemas críticos.

  4.  Ataques a la cadena de suministro

    Los ataques a la cadena de suministro representan una amenaza creciente y compleja. Los ciberdelincuentes aprovechan la menor seguridad de proveedores, socios o terceros para infiltrarse en redes empresariales más grandes y valiosas. Esta estrategia permite comprometer múltiples organizaciones a través de un solo punto vulnerable, como se evidenció en incidentes de alto perfil en los últimos años. La complejidad y dependencia de las cadenas de suministro modernas hacen que la identificación y mitigación de estas amenazas sea un desafío crítico para las empresas (Pozo, 2023).

  5. Ataques de denegación de servicio distribuido (DDoS)

    Los ataques DDoS buscan saturar los recursos de red o servidores mediante un volumen masivo de solicitudes simultáneas, provocando la interrupción o degradación de servicios esenciales. Estos ataques pueden paralizar plataformas de comercio electrónico, servicios financieros y aplicaciones críticas, generando pérdidas económicas y afectando la confianza de los clientes. La sofisticación de los ataques DDoS ha aumentado con la utilización de botnets compuestas por dispositivos IoT comprometidos, dificultando su mitigación (ESET Latinoamérica, 2024).

  6. Compromiso del correo electrónico empresarial (BEC)

    El Business Email Compromise (BEC) es un tipo de fraude que consiste en la suplantación de identidad de empleados o directivos para engañar a otros miembros de la organización y obtener transferencias fraudulentas de fondos o información confidencial. Este ataque requiere una investigación previa y un conocimiento profundo de la estructura organizacional, lo que lo hace particularmente peligroso y difícil de detectar. Las pérdidas económicas asociadas al BEC pueden ser significativas y afectar la reputación y la confianza interna (ESET Latinoamérica, 2024).

Ilustración conceptual de seguridad digital que muestra dos manos en tonos magenta formando una protección alrededor de un escudo cian con un candado en el centro. Debajo del escudo, un patrón de circuito electrónico representa la conexión tecnológica. La imagen utiliza una paleta de colores azul, magenta y púrpura para evocar la idea de resiliencia digital y defensa ante amenazas cibernéticas invisibles.


Estas amenazas reflejan la complejidad y el dinamismo del panorama de ciberseguridad actual, donde los riesgos evolucionan al mismo ritmo que las tecnologías. No se trata únicamente de ataques técnicos, sino de fenómenos multifactoriales que involucran aspectos humanos, organizacionales y estructurales. La identificación y comprensión detallada de cada una de estas amenazas resulta fundamental para que las empresas puedan anticiparse, actuar con proactividad y diseñar estrategias de defensa que no solo sean efectivas, sino también resilientes y sostenibles en el tiempo. Estas estrategias deben adaptarse a las particularidades de cada organización, tales como su tamaño, industria, nivel de madurez digital y estructura operativa, y considerar a su vez el contexto tecnológico y geopolítico global, que influye directamente en la naturaleza y frecuencia de los ataques. Solo mediante una visión integral de la ciberseguridad es posible proteger de forma coherente los activos digitales, preservar la confianza de los clientes y garantizar la continuidad operativa.

Referencias

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